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Yangon Viajes y Excursiones

La capital Birmania desde hace menos de cien años -llamada hasta hace poco Rangún- está río arriba, a 30 km del mar. Cuenta con unos 5 millones de habitantes y se sitúa en la llanura fluvial que atraviesa el Yangón. Cinco millones es mucho, pero no se notan porque la población está muy dispersa. La realidad es que Yangón parece poco aglomerada y hasta muy cerca del centro los edificios son bajos y la vegetación está presente en muchos lugares.

Vías de transporte

Aunque pasear por las calles es la mejor forma de familiarizarse con la ciudad, contratar un 'city tour' puede ser una buena toma de contacto para echar una primera mirada a los edificios de la época colonial, la mayoría de ellos construidos en ladrillo, las zonas comerciales, los mercados y alguna de las pagodas de mayor significación, dispersas por los alrededores del centro.
 
Si se dispone de un coche o contratando un taxi, será agradable una visita a los lagos de Yangón, el Inya y el Kandawgyi Lake (conocido también como Royal Lake), situados a una decena de kilómetros de centro de la capital y que han sido tradicionalmente lugar de esparcimiento para los habitantes de la ciudad. En este último -en el lago Royal- se encuentra un Karaweik, mitológico barco con forma de dragón, construido en piedra, donde se instala hoy un restaurante chino muy apreciado.


Pagoda más destacada de Yangon

 
El centro de Yangón se despliega alrededor de la Sule Pagoda, que sirvió a los ingleses de punto de partida a la hora de diseñar el nuevo plano de la capital. La forma octogonal de la base del templo se transmite a la cúpula dorada que en lugar de formas redondeadas presenta aristas, separándose del modelo habitual de las estupas. Con más de 2.000 años de antigüedad, ofrece un magnífico espectáculo por la noche, con su interior iluminado por trémulas luces de neón.
 
A partir de esta referencia central de la ciudad (señala además el kilómetro cero de las carreteras que parten de Yangón) la retícula de calles toma forma siguiendo un modelo típicamente occidental hasta el puerto del río Yangón.
 
Al lado de la Sule Pagoda se encuentra el poderoso edificio del Ayuntamiento, pero sobre todo llama la atención la ciudad colonial, la que construyeron los ingleses para dar brillo a la capital. Hay que pasear por ella porque es sumamente entretenido andar entre edificios cochambrosos pero dignos, unos, rematadamente destartalados otros y elegantes y bien cuidados los menos, casi siempre ocupados por instituciones del gobierno, embajadas o por algún hotel como el Strand convertido en una vieja gloria. Y es entretenido husmear en los negocios callejeros llenos de vida, con comercios y gentes de lo más variado.
 
Justamente, parte de este barrio colonial fue ocupado por chinos que abrieron sus pequeñas tiendas y que ahora son un hormiguero de gente, de extracción muy popular, que sale de compras o de paseo.
 
Fuera del centro colonial pero no lejos, el mercado de Bogyoke Aung San es una visita obligada. Como acostumbran todos los mercados, es un reflejo de la ciudad y es una buena ocasión de comprar artículos de artesanía típicos del país. Sus alrededores están llenos de bullicio con una aglomeración de tenderetes al aire libre, casas de te y de comidas que ofrecen un entretenimiento asegurado.
 
La religión forma parte de la vida y los niños solían entrar en los monasterios durante un tiempo como parte de su educación. Pagodas, monasterios y templos se convirtieron en monumentos espectaculares, a veces impresionantes por su tamaño, desarrollados alrededor de la devoción de los fieles. Un poco alejada del centro, la pagoda Chaukhtatgyi sorprende por su enorme buda yaciente, de belleza indudable. El edificio que la alberga, una especie de cobertizo más propio de un polideportivo algo descuidado que de un templo, contrasta con la pose atenta y seductora de la imagen. Pero contribuye también a marcar la distancia entre el gusto por la solemnidad de los occidentales y la sensibilidad más práctica propia de los birmanos.
 
Muy cerca de la pagoga Chaukhtatgyi se encuentra el monasterio de Ashay Tawya, y en él la pagoda Ngahtatgyi. Se trata de un templo muy visitado porque guarda una monumental imagen -más alta que muchas de las casas- de un buda sentado. El edificio, tiene también apariencia industrial, pero la imagen despierta gran devoción y destaca, aparte de por el tamaño, por la poderosa 'presencia' del personaje de buda, de piel blanca y ropajes dorados y preciosos.
 
Pero la estrella de las pagodas es la pagoda Shwedagon, una de las más señaladas para el culto budista. Su emplazamiento, a las afueras de los barrios céntricos y en lo alto de una roca, la convierten en un magnífico mirador sobre la ciudad que se despliega en los alrededores. Ocho mil láminas de oro cubren la pagoda, cuya aguja lleva incrustados en su extremo más de 5.000 diamantes y otras 2.000 piedras preciosas o semipreciosas. Rodeando la pagoda, en su mismo recinto, se levantan otros 82 edificios creando un conjunto de aspecto realmente impresionante. En la esquina noroeste, una enorme campana recuerda la epopeya que marcó su historia. Los ingleses se apropiaron de ella y decidieron llevársela por el río, con la mala fortuna para ellos de que cayó al agua y debieron abandonarla. Una vez hubieron renunciado a ella, fueron los birmanos quienes consiguieron sacarla a flote y la depositaron junto a la pagoda. La hora más aconsejable para visitar la pagoda es al atardecer, cuando la temperatura es más fresca y el sol la ilumina con luz rasante.
 

Comida y Compra en Yangon

 
Alejado del centro el restaurante Padonmar (No.105/107, Kha-Yae-Bin Road, Dagon Township) está en buena medida orientado al turismo. Pero es muy agradable, la comida es buena y dispone de un jardín donde cenar al aire libre en un ambiente distendido.
 
En una línea parecida está el Green Elaphant (Nº 33, Thirimingalar Lane (Attia Road), Kamayut Township).
 
El hotel Strand forma parte de los viejos mitos literarios y viajeros de Oriente. Situado muy cerca del puerto, como corresponde a los grandes hoteles de cuando se viajaba por mar, merecerá la pena detenerse en él para disfrutar de su atmósfera y para comer o tomar algo ligero en cualquiera de sus salones.
 
Quien desee dedicar un tiempo a las compras, podrá hacerlo en el mercado Bayoke Aung Sang, donde se encuentra casi todo lo que se puede ver también en otros lugares, como Bagán o Mandalay. Cierra los lunes.
 

Alrededores de Yangon

Bago es casi una visita obligada (si hay tiempo para ello). Está a 80 km al noroeste de la capital, en la línea del ferrocarril a Mandalay. Fue un gran puerto de mar hasta que el río cambió de curso. Este acontecimiento junto con la destrucción que sufrió a manos de un rey birmano rival, en 1757, supuso la decadencia de la ciudad,que sigue conservando a pesar de todo gran interés. Se tarda en llegar unas 2 horas por carretera.
 
Twande es otro punto de interés en los alrededores de Yangón especialmente reconocido por su actividad alfarera. Llegar a Twande se complica en época de lluvias.
 
Finalmente, quienes dispongan de más tiempo, no debieran perderse una excursión a la pagoda de Kyaikto -más allá de Bago- situada en lo alto de una gran roca. El viaje requiere 2 días y es aconsejable efectuarlo en una excursión organizada.
 
La llamada "Golden Rock" se convirtió en un lugar de peregrinaje muy popular. Los visitantes que desean evitar el sacrificio de los antiguos peregrinos emplean vehículos 4 x 4 que los llevan hasta el punto a partir de la cual se debe caminar unos 1.000 metros para llegar a la Roca. La visita obliga a hacer noche en Kyaikto, de forma que se regresa a Yangón al día siguiente.
 

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Ver H.I.T clientes dijeron...

  El viaje a Myanmar fue excelente!!!!! Nos encantó Myanmar, la gente, los lugares. Yo no habría modificado nada en el itinerario o los hoteles. Fue estupendo. Bagan fue impresionante, Lago Inle…
 
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